"Una noche mágica", vaticinaba Cristiano Ronaldo esta semana. El Bernabéu y millones de hogares así la vivieron. El Real Madrid cerró la boca del lobo alemán a base de coraje, fe, buen fútbol a ratos y el liderazgo indiscutible del portugués. Hoy, los que ladran sobre su figura desde su escondrijo, vuelven a portar el bozal del reconocimiento. Anoche se enterró la vergü...
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