Sahar Jodayari ha sucumbido a las quemaduras de tercer grado, en el 90% de su cuerpo, sufridas después de prenderse fuego frente al Tribunal Revolucionario . La joven, de 29 años, había permanecido en la infame prisión de Garchak tras ser arrestada durante un intento de asistir a un partido de fútbol masculino, algo prohibido en Irán. Sobre ella pesaba una petición de 6 meses de cárcel por cargos de "dañar la decencia pública" e "insulto a la autoridad" por no llevar velo durante los procedimientos.
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